Inauguración de la Cátedra

Acto de presentación pública de la Cátedra Ángel Palerm en México

México D.F., 23 de noviembre de 2005


Buenos días a todos los presentes, miembros del Presidium, investigadores y estudiantes que nos acompañan hoy en este acto: la inauguración de la Cátedra Ángel Palerm.

Me resulta particularmente satisfactorio y emotivo este evento, pues constituye uno de los objetivos que me propuse al tomar posesión de la Dirección General del CIESAS hace exactamente un año y medio, del CIESAS que, siendo CISINAH, fuera fundado precisamente por el maestro de muchos de los que aquí nos encontramos hoy: Ángel Palerm, quien fungiera como su primer Director.

Fundar esta Cátedra, invitando a las instituciones mexicanas que Palerm fundó, refundó o acompañó y apoyó en sus orígenes, fundar esta cátedra no era únicamente con la idea de honrar su memoria y su obra, sino particularmente para – fomentar la investigación y la formación de profesionistas en los diversos campos que trabajó y promovió este destacado antropólogo,

- y hacerlo a partir de reproducir la metodología que imprimió en estas instituciones, metodología aún vigente basada

- en una profunda vinculación entre investigación y docencia – en una formación en la investigación

- en la realización de trabajo de campo prolongado y directo – privilegiando los estudios comparativos, y

- combinando las herramientas de la historia y la antropología social.

Las cuatro instituciones que hoy signan este Convenio, dignamente representadas por sus máximas autoridades, son:

- La Universidad Iberoamericana, sede de este evento y apreciado recinto, en cuyo entonces denominado Departamento de Antropología, y bajo la tutela de Palerm, nos formamos buena parte de quienes hemos estado detrás de este proyecto interinstitucional; la Ibero representada en este acto por su rector el Dr. José Morales Orozco

- La Universidad Autónoma Metropolitana, cuyo Departamento de Antropología fuera concebido, apoyado y conformado desde el CIESAS y desde el propio Departamento de la Iberoamericana bajo la línea palermiana; la entonces conocida como “la Metro” representada en este acto por el hoy rector de la Unidad Iztapalapa y en tres días más rector general de esa casa de estudios, el Dr. José Lema Labadie

- El Colegio de Michoacán, cuya fundación fuera concebida y cristalizada por Don Luis González, y cuyo Centro de Estudios Antropológicos fuera originalmente lidereado por antropólogos provenientes del CIESAS y de la Metro, apoyados por Palerm; el ColMich representado por su Presidente el Dr. Rafael Diego Fernández-Sotelo

- Y finalmente, el CIESAS, institución concebida, gestada y hecha realidad en 1973, entonces como CISINAH, producto de la conjunción de ideas y esfuerzos de tres destacados antropólogos: Guillermo Bonfil, Gonzalo Aguirre Beltrán y Ángel Palerm, el CIESAS, que yo represento en este acto como su Directora General.

Más adelante escucharemos a quienes, por cada una de estas cuatro instituciones, harán referencia al motivo de su inclusión en la Cátedra Ángel Palerm.

Quiero enfatizar que esta cuarteta ha aceptado, por medio de esta Cátedra, fortalecer sus vínculos académicos e intelectuales, así como impulsar la cooperación entre sus académicos, investigadores y estudiantes de postgrado, y hacerlo a partir de la invitación anual y alternada de profesores-investigadores con experiencia en las áreas y temáticas establecidas en la Cátedra. Estas temáticas giran en torno a ejes como:

- La relación agricultura -sociedad

- La formación del Estado y la organización social

- La planificación regional

- La historia de la antropología

- El papel de la tecnología en la evolución social

La idea de fondo es que estos profesores-investigadores impulsen y, en su caso, desarrollen investigación directa en México, y que dialoguen con colegas y estudiantes de las instituciones participantes. Pero algo que imprime un sello particular a esta Cátedra, y que las cuatro instituciones signantes han aceptado, es que este intercambio no se limite a profesores-investigadores, sino que se amplíe a estudiantes de sus propios programas para que puedan llevar a cabo actividades académicas, incorporándose a proyectos de investigación o a seminarios, en los cuales lleven a cabo su formación, o bien la continúen. Así nos formó Palerm, así se sigue formando en estas instituciones, y así impulsaremos que se siga haciendo a través de la Cátedra Ángel Palerm.

El papel de los firmantes, que constituyen el Comité Organizador de la Cátedra Ángel Palerm, resulta crucial en este Convenio, pues a partir de hoy está en sus manos el definir, de común acuerdo, los profesores y estudiantes a invitar y sus períodos de estancia; los programas y actividades que desarrollarán; las sedes de cada evento y los grupos de trabajo a los que se vincularán; la publicación de las obras resultado de las investigaciones que se hayan apoyado o bien aquéllas que se presenten a concurso con las temáticas y enfoques motivo de la Cátedra Ángel Palerm.

Por su parte, la Comisión Técnica de la Cátedra, formada por los representantes ya designados por cada una de las instituciones firmantes de este Convenio, tendrán a su cargo las tareas relacionadas con las acciones factibles de ejecución, así como la coordinación, seguimiento y evaluación de los programas de trabajo emanados del convenio en cuestión.

Quiero aclarar, para quienes no lo hayan identificado aún, que el logotipo que da personalidad a la Cátedra es la firma del propio Ángel Palerm, y que muchos de nosotros reconocemos porque con ella fueron suscritos varios de los documentos que dieron origen a las instituciones signatarias de este Convenio.

La firma de la Cátedra Ángel Palerm que llevamos a cabo hoy, con el beneplácito de la familia Palerm Viqueira y de la propia Carmen Viqueira responsable con Ángel Palerm de gran parte de las iniciativas por él desplegadas (y a quien agradezco especialmente su presencia hoy aquí), la firma de esta Cátedra constituye la primera parte de un proyecto más ambicioso en apoyo a la investigación y la formación en antropología , mismo que empecé a trabajar, como mencioné, hace año y medio junto con Carmen Bueno (Directora del Departamento de Investigaciones Sociales y Políticas de la UIA), y Carmen Icazuriaga, las tres egresadas del Departamento de Antropología de esta Universidad, y las tres exalumnas del Dr. Ángel Palerm, y en el que seguramente hubiera participado, de haber podido, nuestra querida amiga y colega Leticia Gándara. Este proyecto tiene como objetivo establecer una colaboración y un intercambio con otras instituciones de educación superior del extranjero que, dentro del marco antes delineado, se amplifique e intensifique con la participación de Universidades españolas en las cuales el paso y las enseñanzas de Ángel Palerm fueron definitivas y están aún presentes. Me refiero en particular a la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Barcelona, la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y la Universidad de Sevilla . Con ellas hemos iniciado ya conversaciones que esperamos pronto cristalicen en acuerdos definitivos.

Esperamos que el desarrollo de esta Cátedra permita amplificar los enfoques, metodologías, temas y problemas que Palerm desplegó, la apertura de pensamiento que impulsó, así como el espíritu crítico y analítico que siempre motivó , a ese antropólogo isleño a quien Eric Wolf, en el prólogo que a mi solicitud aceptó escribir para la reedición de Antropología y marxismo, describió como (y cito a Wolf) “un colega que combinó sus enormes dotes intelectuales con la pasión por un conocimiento que pudiese cambiar al mundo”.

Muchas gracias

Las instituciones cosignatarias y sus representantes son:
Universidad Iberoamericana
Dr. José Morales Orozco, S.J (Rector)
Dra. Carmen Bueno Castellanos (representante institucional ante la Cátedra)
Universidad Autónoma Metropolitana
Dr. José Lema Labadie (Rector UAM-I)
Dra. Ana Paula De Teresa Ochoa (representante institucional ante la Cátedra)
Dr. Raúl Nieto Calleja (representante institucional ante la Cátedra)
El Colegio de Michoacán
Dr. Rafael Diego Fernández Sotelo (Presidente)
Dra. Brigitte Boehm (representante institucional ante la Cátedra)
Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Dra. Virginia García Acosta (Directora General)
Dra. Carmen Icazuriaga Montes (representante institucional ante la Cátedra)

La estancia de Ángel Palerm por la Ibero con sede en Churubusco, la recordamos muchos de los que hoy estamos aquí.

Sus discípulos recordamos su liderazgo intelectual, la personalidad cálida, generosa y carismática del gran Maestro.

Su capacidad de combinar un profundo compromiso humanista con el conocimiento científico riguroso.

Don Ángel siempre dispuesto a escuchar a los alumnos y de retroalimentar sus inquietudes. De compartir sus ideas, sus proyectos y en una suerte de acompañamiento colegiado hacer ciencia y con esto cumplir con el compromiso social de la vida universitaria.

Formarse en el programa de antropología de la Ibero de mediados de los sesenta y setenta implicaba, no sólo asistir a las aulas a escuchar una cátedra, sino sobre todo, disfrutar de una formación integral que se centraba desde un inicio en aprender a investigar-investigando.

Recordamos a Ángel, don Ángel impartiendo los cursos en los primeros semestres de licenciatura . El se encargaba de sumergirnos en un libro de texto que aún sigue vigente, la multireferida y multieditada Historia de la Teoría Etnológica. Texto que dio pie a una serie de publicaciones sobre los precursores, los evolucionistas, la escuela británica, etc. cuya reedición es uno de los tantos reconocimientos que el maestro merece.

El aprendizaje se continuaba en las largas charlas de café, donde se concebían proyectos y propuestas de investigación.

Además Don Ángel compartía seminarios temáticos que después se convirtieron en el semillero de líneas de investigación en diversas instituciones. En estos seminarios participaban indistintamente alumnos de licenciatura y posgrado. Los seminarios permitían compartir discusiones con grandes maestros de las ciencias sociales: Richard Adams, Pedro Carrasco, Eric Wolf, Sydney Mintz, Laurence Krader entre otros.

Muchas veces como producto de estos seminarios, Don Ángel invitó a alumnos a participar en publicaciones, a asistir a Congresos o bien apoyaba a los alumnos para acceder a estancias y estudios en alguna universidad del extranjero.

Esta formación en las aulas de Churubusco, se complementaba con largos periodos de trabajo de campo. La casa de Tepetla se convertía en un rito de pasaje. Don Ángel encabezaba los recorridos de área, kilómetros y kilómetros caminados para aprender a observar observando para poco a poco ir hilvanando preguntas y problematizando.

El diario de campo, las fichas, las genealogías se combinaban con las anécdotas de la novatada del quehacer antropológico y así es como aprendimos a investigar- investigando.

Don Ángel fue un gran promotor de temas novedosos en la antropología mexicana. Por mencionar algunos de los temas que se discutían en los seminarios: el estudio de sociedades rurales mestizas, grupos étnicos no indígenas, antropología industrial, antropología urbana, es decir, una antropología para el estudio de las sociedades complejas.

Introdujo la ecología cultural, discutió la teoría marxista y retomó este modelo para comprender la dinámica del sistema-mundo, propició el diálogo con otras

disciplinas. En fin ubicaba a la antropología como disciplina científica en el conocimiento universal.

Este modelo formativo tan simple pero tan complejo a la vez, alrededor de la figura carismática del Dr. Palerm se fundamentaba en, enseñar con el ejemplo y aprender compartiendo.

Para la Ibero, la presencia de Palerm ha sido hasta el día de hoy, una inspiración, un legado, una fortaleza.

Tras las huellas de Ángel Palerm en la Universidad Autónoma Metropolitana

Me da un enorme gusto estar presente en la inauguración de la “Cátedra Ángel Palerm” por haber sido primero su alumno en la Ibero y después su colega en la UAM. Pero sobre todo por haber tenido la oportunidad de presenciar y participar en lo que a la distancia y al paso de los años podemos denominar como una metamorfosis de una disciplina académica en el país: la antropología en México entre 1965 -fecha del regreso de su autoexilio como lo llamó Carmen Viqueira en un texto en homenaje a Palerm coordinado por Virginia García Acosta, La diversidad Intelectual, Ángel Palerm- y 1980 fecha de su muerte. Es sorprendente lo que logró en 15 años en cuanto a la amplitud de sus actividades, la creatividad de su pensamiento teórico y sobre todo la profundidad de los cambios que imprimió en lo que hizo.

Releyendo algunas obras de Palerm y leyendo otras por primera vez para escribir éstas línea me tope con un texto de él que Carmen ubica escrito en 1976 titulado “Escuela de Antropología Social de la Universidad Iberoamericana” publicado en la obra coordinada por Carlos García Mora, La Antropología en México (1988). El texto describe lo que Ángel llama “un experimento planeado de organización social académica” (pág. 336) y narra las transformaciones emprendidas en la Escuela de Antropología Social de la Ibero entre 1967 a 1976. El texto me impactó porque permite aquilatar la envergaduras de los cambio operadas en la EAS de la Ibero y, sobre todo, ofrece una mirada retrospectiva del conjunto de medidas tomadas y de un esfuerzo que a falta de un mejor nombre llamaré “el proyecto de la antropología palermiana”.

Quizá la sede del experimento fue la Ibero pero se desbordó y desparramó por todas las instituciones en donde trabajó y ayudó a crear, principalmente el CIESAS y la UAM.

“Ayudó a crear” se dice con mucha frecuencia cuando se habla de él y sus empeños en crear nuevas instituciones o transformar antiguas y probablemente hasta la lectura del texto que comento, yo hubiera dicho lo mismo, “ayudó a crear”. Aún asumiendo los riesgos advertidos por Durkheim y Freud con respecto a lo que los vivos hacemos con nuestros ancestros, que es, principalmente, idealizarlos, me atrevería a decir que el “ayudó a crear” es una forma de hablar con rodeos y no llamar a las cosas por su nombre. Si bien es cierto que nada de lo que hizo lo hizo sólo, creo que su liderazgo, creatividad y capacidad de imaginar qué se quería hacer y a dónde se quería llegar eran únicos.

Sorprende también la originalidad de sus “experimentos planeados de organización social académica” pues si bien contiene elementos de otras tradiciones académicas, principalmente anglosajonas, el conjunto y el ensamblado de las piezas me parece original. ¿En dónde se había propuesto trabajo de campo en los primeros trimestres de una carrera? O plantear que “la investigación concreta no sólo debe constituir el eje del proceso de aprendizaje, sino también de la formación teórica y del desarrollo de la conciencia social” (pág. 350). Para contrarrestar el riego de una idealización desmedida debo decir que no estoy de acuerdo en algunas de sus propuestas y que, por ejemplo, en ésta del trabajo de campo temprano advierto del riesgo de un empirismo, pero aún así, el conjunto de su propuesta es novedosa y adecuada a las condiciones de México.

La UAM -donde llega por invitación de Luis Villoro a organizar y fundar el Departamento de Antropología- también fue otro “experimento planeado de organización social académica”, quizá más de lo que a primera vista quisiéramos admitir: la curricula flexible, la investigación asociada a la docencia, el trabajo de campo desde el cuarto trimestre, el estudio de problemas sociales, el sistema de tutorías, áreas de concentración, profesores de tiempo completo y por tiempo indeterminado, tesina asociada a trabajo de campo dirigido por un profesor del Departamento. No hemos podido implementar otras características del modelo, centralmente la integración de los niveles de licenciatura y posgrado en actividades de docencia e investigación, las cuales permanecen muy desligadas. A treinta años de fundado el Departamento (1975) hemos ido haciendo cambios sobre todo por las condiciones específicas de la UAM en cuanto a la estructura interna de la Universidad y al estudiantado. Pero aún ahí, en lo cambios o en lo que hemos hecho de manera distinta, podemos advertir las huellas de Ángel Palerm en la UAM.

Ángel Palerm estuvo presente en El Colegio de Michoacán años antes de que se fundara la institución, Cabria remontamos en el tiempo a su primer exilio de España a México y a la demostración que hizo entonces de una práctica profesional de la Antropología que se mantuvo viva durante su ausencia en los Estados Unidos y al regreso de su tercer exilio a este país. Permítaseme a nombre de El Colegio de Michoacán y mío propio congratular a quienes tomaron la iniciativa de comprometer a sus instituciones en la creación de la Cátedra Ángel Palerm, como la mejor manera de honrar al maestro y de dar continuidad al compromiso adquirido y heredado por sus alumnos de cumplir con la tarea que nos corresponde como antropólogos y científicos sociales.

Ángel Palerm asistió en octubre de 1979 ai primer Coloquio de Antropología e Historia Regionales que desde entonces ha celebrado año con año El Colegio de Michoacán, Lo acompañó el grupo de antropólogos que habíamos interiorizado sus enseñanzas y que fuimos fundadores del Centro de Estudios Antropológicos de esta institución; Jaime Espín, José Lameiras, Guillermo de ía Peña, Jesús Tapia y la autora de estas palabras, al que se sumaran Gustavo Verduzco (zamorano nativo y sociólogo recién graduado en la Universidad de Austin en Texas) y Luis María Gatti, procedente de Argentina, también exiliado.

¿Cuáles eran las enseñanzas que habíamos interiorizado? De ninguna manera habíamos aprendido de él a reproducirnos como si fuéramos sus dones. No eran su marco teórico o sus conclusiones analíticas las que habíamos de reproducir de manera dogmática. Nada hubiera sido más contrarío a sus intenciones. De hecho, cada uno de nosotros era diferente, y era el diálogo entre nosotros el que, en conformidad con su espíritu, nos enriquecía y nos convertía en portadores de ese mismo espíritu. Así nos enseñó a nosotros y así debíamos investigar y pensar como antropólogos y así habíamos de continuar formando nuevos antropólogos.

Generosa y pacientemente Ángel Palerm había enseñado el oficio a jóvenes imberbes y propincuos antropólogos en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, la Universidad Iberoamericana y el entonces Centro de Investigaciones Superiores del INAH (ahora CIESAS), para que, habiendo aprendido a volar, abriéramos nuevos espacios y nuevos campos a la producción de conocimiento sobre la realidad social y cultural y formáramos nuevos especialistas en un país como el nuestro, tan carente de científicos y de oportunidades, en el que la tarea de conocernos y formamos se confía con demasiada frecuencia a manos extranjeras. Algunos miembros fundadores de la Antropología en el ColMich habían tenido la experiencia previa de abrir espacios y campos en la Universidad Autónoma Metropolitana y en el propio CIS-INAH, además de continuar después de su muerte esta labor en la Universidad Iberoamericana y el CIESAS.

En el ColMich nos tocó en suerte que en su fundador Luis González coincidieran los principios fundamentales de las actividades de investigación y docencia del espíritu palermiano:

  1. La ubicación en una ciudad media alejada del poder central brindó la oportunidad de cumplir con ia premisa primera de comenzar a conocer al ser humano, que es el objeto de estudio privilegiado por la Antropología y la Historia: el estar muy cerca de e inmersos en la realidad sociocultural que estudiamos, ser parte de ella. (Don Luis hacía el énfasis en los documentos olvidados por otros guardados en los archivos). El compromiso con esa realidad sociocultural no consiste en transformarla a partir de preconcebirla como errada, cual si fuéramos misioneros o administradores, pero de conocerla, pues ese conocimiento nos permite conocernos mejor a nosotros mismos. Desde la provincia conoceríamos mejor y de otra manera al centro del cual veníamos. La cercanía con y la inmersión en la realidad nos provee de información directa y original, que, a su vez, permite reevaluar el conocimiento previo y generar uno nuevo. Esta reevaluación se logra en la discusión abierta y franca con los colegas y los estudiantes y en consulta con los escritos legados por otros forjadores de conocimiento pretéritos y actuales, con los cuales podrá entrabíarse entonces el diálogo en el mismo nivel universal de la ciencia, a cuyos legados se sumarán nuestros escritos. La coincidencia con los historiadores permitiría abrir el diálogo con los colegas de esta especialidad, pues la antropología es historia, o ¿qué otra cosa podría ser?
  2. A investigar se enseña investigando; el propincuo científico acompaña al maestro en la sumersión en la realidad para conocerla y el maestro acompaña al alumno en su investigación. No hay mayor diferencia entre ellos más que en la relativa frescura e inocencia o en la experiencia acumulada y la pericia adquirida en este tipo de clavados, en la lectura y la discusión y en el entrenamiento de la musculatura cerebral.

Enhorabuena a la cátedra Ángel Palerm. Nuestra expectativa radica en la oportunidad que brinda al reencuentro de quienes aprendimos de él para luego dispersarnos a otras instituciones y a otros espacios del país, poblados ahora también con nuestros alumnos, así como de aquellos que bajo la común inspiración se encuentran en otros países. La oportunidad de evaluar nuestros logros, pero también de confrontarnos con lo que quizá hemos perdido en el camino; la de hacer partícipes de este encuentro a los pimpollos y de seguir consiguiendo adeptos se presenta en un momento de extrema urgencia, un momento en el que las presiones conducentes a abandonar y tirar al olvido nuestras responsabilidades científicas compartidas son extremadamente agudas.

Estamos en una época histórica en la que administradores y misioneros (ambientalistas, feministas, rnachistas, indigenistas, mercantilistas, partidistas, presupuestistas, etc., etc.) quieren y pretenden tenerla prerrogativa de diseñar, ordenar y orientar nuestro trabajo como científicos y docentes, en el que nos premian por obtener puntajes -que no por producir conocimiento- en la elaboración de recetas de tecnología social, por trabajar de manera individua! y competir, que no colaborar, por formar a ignorantes e inhábiles, siempre que se supediten a sus designios. Resulta sorprendente la rapidez con la que ha cundido la aceptación entre colegas de todos los tintes la de los modelos fragmentadores de los espacios, los tiempos y de la propia realidad, buscadores de conocimiento igualmente parcial y fragmentado, que se convierten en evaluadores del quehacer científico y que agregan su manera de presionar.

Hagamos votos por que la cátedra Ángel Palerm sea el espacio para seguir pensando crítica y libremente y seguir reproduciendo la actividad antropológica y científica en general, que le da sentido a nuestro oficio y a nuestra profesión.

La influencia de Ángel Palerm en el CIESAS

Hablar de la influencia de Ángel Palerm en el CIESAS es hablar de uno de sus creadores y que como primer director dio forma a la institución cuyo objetivo fundacional fue hacer investigación de alto nivel y formar cuadros de profesionales de excelencia para coadyuvar en la solución de los problemas nacionales.

El Centro de Investigaciones Superiores- del INAH , así se llamaba antes el CIESAS1, fue creado por decreto presidencial el 19 de septiembre de 19732, en un momento en que convergen dentro de la Administración Pública los esfuerzos de dos importantes antropólogos3: el Dr. Gonzalo Agurire Beltrán como subsecretario de cultura de la Secretaría de Educación Pública y el Dr. Guillermo Bonfil como director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y el Dr. Ángel Palerm acepta asumir el cargo de director de dicho Centro.

El antecedente de la concreción de este esfuerzo se remonta a décadas atrás, en 1954, año en que se realizó un encuentro de científicos sociales en San José de Costa Rica, convocada por la UNESCO y por la OEA, y donde coincidieron el Dr. Aguirre Beltrán – en aquel entonces subdirector del Instituto Nacional Indigenista y el Dr. Palerm que era asesor de la OEA en tanto director de la oficina de ciencias sociales de la Unión Panamericana. En palabras del Dr.Aguirre Beltrán4: “Ángel y yo… coincidimos en el simposio coordinado a nombre de la UNESCO, por el sociólogo belga René Clémens. Se discutieron ampliamente los más importantes problemas de la educación universitaria latinoamericana y se llegó al consenso de calificar de deficiente la docencia en algunos aspectos básicos. Se puso énfasis, particularmente, en el mal estado del adiestramiento universitario y se pusieron a debate diversos modos de atacar el problema. Palerm y yo unimos nuestras fuerzas y llegamos al acuerdo de presentar como recomendación prioritaria la necesidad de fundar centros de excelencia en Mesoamérica y en América del Sur, particularmente en ciencias sociales, para elevar el nivel teórico de los programas de desarrollo en marcha mediante la cooperación internacional”…”La posibilidad de este establecimiento se consideró factible en Perú y en México …El Dr. Aguirre señala que lo que sucedió inicialmente en México fue que no hubo consenso entre instituciones académicas involucradas y el proyecto de “El centro de excelencia se derrumbó en espera de mejores tiempos” hasta que “Una nueva oportunidad se presentó durante la administración presidencial del licenciado Luis Echeverría Álvarez, muy interesado en el estudio y resolución de los problemas del tercer mundo. Cuando el Secretario de Educación ing. Víctor Bravo Ahuja, le habló del proyecto de crear un centro de excelencia para preparar personal calificado de inmediato ordenó se pusiese manos a la obra, así se hizo…. Al considerarse la persona que asumiría el cargo de director, el que esto escribe propuso al doctor Ángel Palerm Vich, su antiguo conocido de San José. Sin embargo se detuvo unos días el nombramiento porque, aunque mexicano, lo era solo por naturalización y se pensó en la eventualidad de una inconformidad. No la hubo por fortuna y Ángel obtuvo la designación para dar forma y poner en marcha la nueva institución. El encargo que se le dio lo desempeñó exitosamente no obstante el corto tiempo que permaneció en el puesto, dado los cambios que se suceden cada sexenio”5

El Dr. Palerm fue director del CIS-INAH de octubre de 1973 a diciembre de 1976. En su discurso inaugural de toma de posesión6 señalaba:

“… se nos pide a los antropólogos un trabajo mucho más activo en el estudio de los problemas del país; una actitud más comprometida en los cambios que el país requiere; una vigorosa puesta al día de la voluntad de intervenir como actores críticos en la tarea de construir un país mejor. …”Hemos de aplicar con rigor la norma cardinal del método científico, usando para la crítica los instrumentos adecuados a cada realidad concreta”… “… toda actividad científica verdadera es ya, en sí, una actividad crítica de carácter profundamente radical”… “Yo no puedo ver en la ciencia y en la actividad profesional sino un aspecto de la división del trabajo en las comunidades humanas. No debe haber en el cultivo de la ciencia mayor privilegio que el de la inteligencia educada al servicio de fines sociales. Ésta es, creo yo, una postura radicalmente distinta de la vulgar contradicción entre ciencia pura y aplicada, y de la aún más burda entre ciencia burguesa y proletaria. La ciencia verdadera sirve siempre. Lo que evidentemente no sirve es esa parodia de ciencia que se enmascara con retórica demagógica o se constituye en entretenimiento del ocio opulento”… “Los antropólogos hemos sido llamados a colaborar como científicos en una tarea de estudio de los problemas sociales del país. Se nos da amplísima y suficiente libertad académica para desempeñar la parte que nos toca en esta labor, dentro de normas de absoluta integridad científica y profesional.”… “Hay raros momentos en la vida que puede sentirse el pulso al ritmo acelerado de una extraordinaria coyuntura histórica. Creo que vivimos en México, ahora, uno de estos momentos afortunados. El Centro de Investigaciones Superiores del Instituto Nacional de Antropología e Historia nace bajo este espléndido augurio”

El Dr. Palerm estructuró el CIS-INAH en cinco “memorandos”7 que giró en los primeros meses de su gestión. Los dos pilares básicos sobre los cuales fundó la labor del centro fueron la investigación original y la formación de estudiantes en la investigación. Para cumplir con uno de los objetivos de la creación del centro, que era el de formar cuadros de profesionistas de excelencia, inició un programa de doctorado, en febrero de 1975, estructurado en torno a seminarios dirigidos por reconocidos antropólogos nacionales y extranjeros, en los que el doctorante participaba en función de las dos áreas temáticas que hubiese seleccionado y donde la columna vertebral era el trabajo de campo y las discusiones con el tutor, teniendo el estudiante la obligación de ir presentando resultados de avance publicables. Estableció los seminarios de verano abiertos a todo estudioso, a los que invitó a impartirlos a prestigiosos colegas suyos del país como del extranjero, entre quienes recuerdo que vinieron de otros países a: Eric Wolf, Richard Schaedel, Theodor Shanin, Pedro Carrasco, Richard Adams, Nicholas y Catherine Hopkins, Michael Kenny , Friedrich Katz, Lawrence Krader, entre otros.

Durante su gestión destinó la casi totalidad del presupuesto a las actividades relacionadas directamente con la investigación8 .Como el mismo Dr. Palerm dijera acerca de su labor en el CIS-INAH en una entrevista realizada por la investigadora Marisol Alonso en 19799:

“ Yo quedé muy contento con la experiencia, aunque un poco amargado por el otro lado, por el hacer y deshacer de México. Es decir, ahí tienes una institución montada con muchos trabajos, de una manera muy original en su forma y en su ausencia de burocracia, por ejemplo. Yo nunca gasté, y eso se ve en los informes anuales, más del 9% del presupuesto total en asuntos administrativos. Yo, como director, no cobraba, nada. Cobraba como jefe de proyecto de investigación…. Casi no había secretarias; los trabajos de mecanografía se hacían por contrato. Todo para reducir la estructura administrativa prácticamente a la nada”10

En la organización del Centro que estableció el Dr. Palerm, el proyecto de investigación era el elemento básico. Este debía estar avocado a “los problemas más significativos del país” y debía figurar en él prioritariamente el trabajo de campo y/o la investigación documental directa y contener enfoques teóricos y metodológicos novedosos y originales; estaría a cargo de un profesional cuyo compromiso era plantearlo, diseñarlo dirigirlo y presentar resultados dentro de plazos previstos. Los proyectos de investigación los realizaban equipos conformados por profesionistas ya titulados que a su vez continuaban con estudios de posgrado y por estudiantes recién egresados de la licenciatura que realizaban sus tesis, pues como sostenía Palerm “el adiestramiento en el proceso mismo de la investigación sería la manera más eficaz para convertirlos en especialistas de alto nivel ”.11

La convicción que tenía Ángel Palerm de que los jóvenes egresados de la carrera de licenciatura eran elementos idóneos para ser formados en la investigación, mediante apoyarlos para que realizaran sus tesis, fue el factor que llevó a que se integraran muchos de mis colegas aquí presentes a proyectos colectivos del CIS-INAH. Quienes participamos en estos proyectos colectivos nos titulamos con nuestras respectivas tesis, que han sido publicadas total y/o parcialmente, y hemos continuado con las enseñanzas de nuestro querido maestro Ángel Palerm, a quien tuvimos la enorme suerte de tenerlo como maestro cuando fuimos estudiantes de la licenciatura y posteriormente en la maestría, y aunque en ese entonces no teníamos la “madurez” suficiente para discutir a fondo con él dada su gran inteligencia y erudición , sembró en nosotros la semilla del profesionalismo y con orgullo puedo decir que somos fruto de esa generosidad intelectual que lo caracterizó.

Quiero citar algo que dijo el Dr. Palerm en aquélla entrevista que le hiciera Marisol Alonso en 1979, un año antes de que se fuera de entre nosotros:
“Yo a veces he discutido con mis colegas, y lo hago mucho, sobre todo con mis estudiantes, que si yo alguna vez voy a ser recordado en la antropología mexicana, me gustaría serlo por haber roto el monopolio intelectual del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Es decir, por haber puesto tanto empeño en crear una escuela de antropología en una universidad independiente [la Universidad Iberoamericana] y fuera de la férula de gobierno del INAH; de haber hecho del CIS-INAH una institución independiente y no, como querían, una cola del INAH y de haber ayudado a poner otro departamento de antropología en la Universidad Autónoma Metropolitana…”12

Además de estas instituciones que él menciona, es importante agregar que promovió en 1976 la formación de una asociación de profesionistas aún vigente como es El Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales A.C., impulsó a un grupo de antropólogos a trabajar en el Colegio de Posgraduados de la Escuela Nacional de Agricultura, para apoyar el trabajo interdisciplinario y animó también a otros discípulos suyos a colaborar en la formación del Centro de estudios antropológicos de El Colegio de Michoacán.

Para concluir, quiero citar lo que èl mismo dijera y que considero ya un hecho:

“quisiera ser recordado: por haber establecido una diversificación intelectual que yo espero se consolide y anule la posibilidad de cualquier cacicazgo…Debe haber competencia leal en el plano académico y entre instituciones. Yo me siento muy satisfecho de haber contribuido a crear esa diversidad intelectual”13

 

1 En septiembre de 1980 mediante decreto presidencial cambia el nombre a Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, otorgándosele más amplias facultades.

2 Grupos de investigación que integrarían el CIS-INAH, iniciaron en el PEBA: Programa de Estudios Básicos de Antropología, que fue un grupo que se formó dentro del INAH con apoyos especiales, pero que empezó a tener trabas administrativas y de ahí surgió la idea de presentarle al titular de la SEP, ing. Bravo Ahuja, la idea de formar un centro de investigaciones dentro del mismo INAH pero con personalidad jurídica , patrimonio, órgano de gobierno y director propios; siguiendo el modelo del Centro de Investigaciones Avanzadas del (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional (cf. Historia del CIESAS y Plan de Desarrollo institucional 2003-2010. México, 2003. pp.23-24.

3 Otros científicos sociales desde su perspectiva de profesionistas colaboraron en la formulación de este proyecto, entre ellos el Dr. Rodolfo Stavenhagen cf. Susana Glantz en La Heterodoxia recuperada, en torno a ÁngelPalerm. FondodeCulturaEconómica.México1987,pp.37-39

4 “El Ciesas sus orígenes”, folleto de celebración del XX aniversario del CIESAS, México 1994, p.14

5 Aguirre Beltrán, op.. cit. p.16


6 “Discurso del Dr. Angel Palerm” en Centro de Investigaciones Superiores del INAH. Ediciones de la Casa Chata No. 1. México,1975. pp.43-47.

7 1. Principios y normas generales. 2 Formas de organización y funcionamiento general. 3. Normas para la contratación y clasificación del personal académico. 4. Organización de servicios académicos y administrativos. 5 Normas para la presentación y aprobación de proyectos de investigación. Memorandos que fueron publicados posteriormente en Centro de Investigaciones Superiores del INAH. Ediciones de la Casa Chata, México 1975.

8 Cf. Brigitte B. de Lameiras y Eduardo Matos “ Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social” pp. 47-56 en La Antropología en México. Panorama Histórico, Tomo 7 Las Instituciones. Carlos Garcia Mora y Mercedes Mejía Sánchez coordinadores. INAH, México,1988.

9 Entrevista editada en Palabras del Exilio3. Contribución a la historia de los refugiados españoles en México. Seis antropólogos mexicanos. INAH/SEP. México,1984

10 Susana Glantz, op. Cit. pp.43-44


11 Cf. Memorandos 1 y 2, op. Cit.

12 Susan Glantz, op.cit. p. 46

13 ibidem

 

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